La Fiesta de las Cuadrillas

Foto Morety.

Cada último domingo de enero, en Barranda se propicia un nuevo esquema de fiesta tradicional, en el que se rompe el el binomio actor-espectador para una mayor participación del público asistente. De este modo, los músicos y bailadores realizan sus piezas "a pie de calle", entre la gente, haciendo participe a todo el público asistente que lo desee. Todo el mundo es libre de "echarse un baile" con los músicos, e incluso de acompañar a los mismos, convirtiéndose así en parte activa de la fiesta.

Bailadores de la Cuadrilla de Marina de Cope. Foto Morety.

La mañana

Las cuadrillas invitadas, entre doce y quince, se distribuyen a lo largo de las calles y plazas, en un lugar fijo, desde donde muestran sus bailes y ritmos llegados de diferentes lugares de la geografía nacional. Desde la decimonovena edición, dada la gran afluencia de publico (hasta 15000 personas en los ultimos años), los grupos cuentan con un equipo de amplificación de sonido para que la gente pueda participar de la música y el baile sin estar encima de cada una de las cuadrillas.

A media mañana todo el mundo almuerza, tanto los cuadrilleros como el público, que se acerca a las mesas distribuidas entre cuadrillas donde voluntariosos vecinos del pueblo les obsequian con vino, bocadillos y patatas con ajo.
A la hora de comer, a las cuadrillas se les obsequia con una comida representativa de la zona.

Por la tarde

Después de la comida se propicia el choque de cuadrillas, rememorando las épocas en que una cuadrilla salía del núcleo principal o pueblo y se encontraba con otra. En ese encuentro los "guiones" improvisaban coplas ingeniosas intentando solapar al de la otra cuadrilla, o bien, la cuadrilla cuya música tocara a mayor volumen acabaría acallando a la otra. Por ello, y de una manera simbólica, se distribuyen las cuadrillas de dos en dos en diferentes puntos de las calles para que realicen su particular choque, que como es lógico, y debido al buen talante que se respira entre todos los músicos tradicionales, consigue en muchos casos el efecto contrario: las cuadrillas se entremezclan y tocan juntas piezas comunes, pero sin olvidar el matiz o riqueza interpretativa de cada uno.

Juan "El Banana" trovando con José "de Paco" y la Cuadrilla de Purias. Foto Morety

Al caer la tarde cuando el frio empieza a encoger los cuerpos, la música y el baile se refugian en el Salon Social del pueblo. Allí se sigue realizando el baile suelto y en algunas ocasiones se dan muestras de la riqueza de la cultura popular, realizándose juegos de cuadra (teatro popular semiimprovisado), trovos (repentización), etc. La fiesta se prolonga hasta que el cuerpo aguante y se despide hasta el año siguiente.